Magnetotactic bacteria

Magnetotactic bacteria

La primera indicación de que algunas bacterias eran sensibles al campo geomagnético la tuvo en 1975 Dick Blakemore, estudiante de doctorado entonces del Departamento de Microbiología de la Universidad de Massachusetts, en Amherst.

Se han encontrado en marismas y agua salobres, pantanos y ciénagas, estanques de oxidación de aguas residuales, y en aguas termales.

Además, pueden vivir como células aisladas o bien formar agregados celulares. A pesar de esta diversidad morfológica, las bacterias magnetotácticas comparten
algunas características comunes: (i) son gramnegativas, (ii) presentan movimiento flagelar, (iii) exhiben una respuesta táctica negativa frente a concentraciones atmosféricas de oxígeno, y (iv) poseen magnetosomas (1).

Las bacterias magnetotácticas se orientan y migran a lo largo de las líneas del campo geomagnético. Esta capacidad se basa en la presencia de estructuras magnéticas intracelulares, los magnetosomas, los cuales son de tamaño
nanométrico, y contienen un mineral magnético magnetita o greigita rodeados de una membrana lipoproteica.

La magnetita bacteriana podría tener múltiples aplicaciones biotecnológicas,
en campos tan diversos como nuevos materiales para ingeniería o la biomedicina, aunque en la actualidad no se ha explotado a escala comercial, principalmente debido a problemas relacionados con el cultivo masivo de las bacterias magnetotácticas, así como al desconocimiento bioquímico
y genético de la biomineralización de las partículas ferromagnáticas.

BIBLIOGRAFÍA

1. Bazylinski DA (1999) Synthesis of the bacterial magnetosome: the making of a magnetic personality. Internatl. Microbiol. 2: 71-80.
2. Blakemore RP (1975) Magnetotactic bacteria. Science 190: 377-379.
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4. Frankel RB, Bazylinski DA, Johnson MS, Taylor BL (1997) Magneto-aerotaxis in marine coccoid bacteria. Biophys. J. 73: 994-1000.

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